sábado, 28 de octubre de 2006
Dark Crusade es la segunda expansion del aclamado Dawn of War, pero lejos de conformarse con introducir nuevo contenido crea una nueva experiencia de juego que puede ser disfrutada sin necesidad de haber adquirido antes sus predecesores.

Dark Crusade no es de hecho una “expansión” en el más estricto uso del término. Es un nuevo juego en sí mismo, que usa muchos de los elementos del original para crear una nueva experiencia, con sus propias reglas y mecánicas. Está a otro nivel respecto a Winter Assault, que está más en la línea de lo que se entiende como una expansión al uso. Sabiamente, Relic y THQ han entendido que los añadidos de esta “expansión” son demasiado importantes como para limitarlos sólo a los que ya poseen Dawn of War, de modo que han hecho que la instalación sea independiente: no es necesario poseer el juego original o su primera expansión para disfrutar de Dark Crusade. Sólo se requieren los títulos previos si quieres jugar en multijugador con las razas propias de cada uno de ellos (Marines Espaciales, Orcos, Eldar y Caos para Dawn of War y Fuerzas Imperiales en Winter Assault)

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El único problema importante que tuvo en su día Dawn of War era lo limitado de su modo campaña. Si bien estaba provisto de una historia interesante y una buena variedad de misiones, estaba limitada sólo a los Marines Espaciales, lo que era una auténtica pena teniendo en cuenta la variedad y riqueza de las distintas facciones de Warhammer 40.000. Incluso las cuatro razas disponibles en total, jugables en el modo escaramuza, se quedaban bastante cortas. Winter Assault añadió a las imprescindibles Fuerzas Imperiales. Dark Crusade añade dos de las fuerzas más interesantes (y polémicas dentro del mundo de Warhammer): Tau y Necrons.

Los Tau son “los buenos” en del universo Warhammer 40.000, dentro del retorcido sentido del humor de Games Workshop. Una raza joven que ha formado en poco tiempo un gran imperio interespacial gracias a su increíble pericia para la tecnología. El Imperio de los humanos está claramente podrido por dentro, aunque se mantiene por la fuerza de voluntad de su decrépito emperador y la de sus millones de fanáticos, única salvaguarda contra las fuerzas del caos y el poder corruptor de sus dioses. Los Eldar han sido tan castigados y machacados que ya hace tiempo que dejaron de interesarse por ocupar un puesto predominante en el universo. El Imperio de los Tao es el lugar donde a cualquiera le gustaría estar (y si no, ya se encargan ellos de convencerte de ello, aunque sea por las malas); siempre optimistas, de buen humor incluso en las situaciones más adversas y convencidos de que tienen las respuestas para todas las preguntas del universo, amparados en su omnipresente idea del “bien mayor”.
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Los Necrons son las fuerzas de los no vivos, máquinas que se mueven gracias a la voluntad de oscuros dioses. Consideran que la vida es un virus, una asquerosa plaga que hay que purgar para preservar la pureza de la no vida y su serena perfección. De avance lento pero inexorable, esta fuerza tiene habilidades como las de regeneración, que les permite “resucitar” en medio de una batalla, lo que suele acarrear desagradables sorpresas para sus adversarios.

Lo que hace que un videojuego sobre esta licencia merezca la pena es ver como las figuras de plástico cobran vida, se mueven, gritan y matan de las formas más variopintas posibles. Tanto para los amantes de Warhammer como para los no iniciados, es un placer ver detalles como un Lord Necron lanzar a un oponente varios metros con su fuerza inhumana, o ver los efectos de la poderosa artillería de los Tau sobre el escenario, provocando un infierno de explosiones y energía que engulle todo lo que se pone a su paso.
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Una de las opciones más interesantes dentro del sistema de configuración visual es la de establecer niveles para los cadáveres persistentes, lo que hace que las unidades caídas en combate permanezcan en el campo de batalla sin que se vaporicen. Si tu máquina puede soportarlo, resulta espectacular librar una gran batalla en el que los cuerpos ensangrentados formen un auténtico mar de desolación sobre el que sigues luchando incansablemente para defender una posición clave.
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h i s t o r i a

Warhammer 40.000: Dawn of War - Dark Crusade (PC)
La historia no es excesivamente rica ni compleja. Siete facciones se enfrentan a muerte en la superficie del planeta Kronus por alcanzar el predominio y expulsar a las demás, cada una lideradas por un líder y por sus propios motivos. Nuevamente, Dark Crusade exhibe su condición de expansión y no se preocupa en exceso de crear un complejo entramado narrativo. La historia es sólo una excusa para poner en liza a las siete facciones y arrancar el juego.
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eso es todo saludos^^
se lo dedico a darklaior ahora q tiene ordena nuevo xD q seguro q te molara
Publicado por Valtten @ 22:54  | videojuegos
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